lunes, 20 de enero de 2014

El Complejo de Jonás o el Miedo a la Grandeza, al propio Destino

COMPLEJO DE JONAS

Quisiera dirigir mi atención hacia una de las muchas razones de lo que Angyal denominó la evasión del crecimiento. Todos tenemos un impulso hacia el propio perfeccionamiento, un impulso hacia una mayor actualización de nuestras potencialidades, hacia la autorrealización, la plena humanidad, plenitud humana o como se le quiera llamar. Concedido esto, ¿qué nos lo impide? ¿Qué nos bloquea?
Encuentro con el Destino
Una de estas defensas contra el crecimiento, a la que desearía referirme en especial porque no se ha reparado mucho en ella es la que voy a denominar "el complejo de Jonás".

En mis apuntes califiqué en un principio a esta defensa de «miedo a la propia grandeza» o «evasión del propio destino» o «huida de nuestros mejores talentos». Quería subrayar, tan lisa y llanamente como me fuera posible, el punto de vista no-freudiano según el cual tememos tanto a lo mejor como a lo peor de nosotros mismos, aunque de modo diferente. La mayoría de nosotros podríamos ser mejores de lo que en realidad somos. Todos tenemos potencialidades sin usar o sin desarrollar plenamente. En realidad, muchos de nosotros esquivamos las vocaciones (llamada, destino, tarea o misión en la vida) sugeridas por nuestra constitución. Tendemos a rehuir las responsabilidades dictadas (o más bien insinuadas) por la naturaleza, el destino, incluso a veces por accidente, tal como Jonás intentó —en vano— escapar de su destino.

Tememos a nuestras máximas posibilidades (así como a las más bajas). Por lo general nos asusta llegar a ser aquello que vislumbramos en nuestros mejores momentos, en las condiciones más perfectas y de mayor coraje. Gozamos e incluso nos estremecemos ante las divinas posibilidades que descubrimos en nosotros en tales momentos cumbre, pero al mismo tiempo temblamos de debilidad, pavor y miedo ante esas mismas posibilidades.
No solamente somos ambivalentes con respecto a nuestras máximas posibilidades, sino que también estamos en perpetuo, y creo que universal -tal vez incluso necesario- conflicto y ambivalencia respecto de esas mismas posibilidades supremas en los otros y en la naturaleza humana en general. Es cierto que amamos y admiramos a las personas buenas, santas, honestas, virtuosas y puras. Pero quien haya profundizado en la naturaleza humana ¿puede, acaso, ignorar los sentimientos confusos y a menudo hostiles hacia los santos, los hombres y mujeres de gran belleza, los grandes creadores o los genios intelectuales? No es necesario ser psicoterapeuta para captar este fenómeno, que podemos llamar «contra-valoracion». Hallaremos mil ejemplos en cualquier texto histórico, e incluso diría que una investigación histórica del tema no arrojaría ni una sola excepción a lo largo de toda la historia de la humanidad. Evidentemente, amamos y admiramos a todos los que han encamado la verdad, el bien, la belleza, la justicia, la perfección y el éxito supremo. Y con todo, nos hacen sentir incómodos, ansiosos, confusos, quizás un poco celosos o envidiosos, un poco inferiores y torpes.  Generalmente nos hacen perder nuestro aplomo, nuestro autocontrol y autoestima (Nietzche es, en este sentido, todavía nuestro mejor maestro).

He aquí la primera pista. Mi impresión hasta ahora es que la simple presencia de las grandes personas, el hecho de que sean lo que son, nos hace tomar conciencia de nuestra menor valía, independientemente de que se lo propongan o no. Si este efecto es inconsciente y no sabemos por qué nos sentimos estúpidos, feos o inferiores siempre que aparece una persona así, lo más probable es que respondamos con una proyección, es decir, que reaccionemos como si ella estuviera tratando de hacernos sentir inferiores, como si fuéramos su blanco. La hostilidad es, en este caso, una consecuencia comprensible. Pero a mi entender, la percepción consciente tiende a frenar esta hostilidad. Si estamos dispuestos a ser autoconscientes y a autoanalizar nuestras contra-valoraciones, es decir, nuestro miedo y odio inconscientes hacia la gente veraz, buena, hermosa, etc., lo más probable es que seamos menos rencorosos con ellos. Y aun aventuraría la conjetura de que si podemos aprender a amar más cabalmente los valores supremos en los otros, tal vez consigamos amar estas cualidades en nosotros mismos, sin temerlas tanto.

El pavor ante lo supremo de lo cual Rudolf Otto nos ha ofrecido la descripción clásica, también concuerda con esta dinámica. Si unimos esto a las incisivas observaciones de Mircea Eliade sobre la sacralización y desacralización, tendremos más conciencia de la universalidad del miedo a la confrontación directa con un dios o con lo divino. En algunas religiones la muerte es la consecuencia inevitable. En la mayoría de las sociedades que no conocen la escritura hay objetos y lugares que son tabú por ser demasiado sagrados y en consecuencia demasiado peligrosos. En el último capítulo de mi Psychology of Science doy ejemplos, tomados en su mayor parte de la ciencia y la medicina, de desacralización y resacralización, y trato de explicar la psicodinámica de estos procesos que se reduce, generalmente, al pavor ante lo supremo y lo mejor. (Quiero subrayar que ese pavor es intrínseco, justificado, justo, adecuado, más que una enfermedad o fracaso que haya que «curar».)

Pero una vez más mi impresión al respecto es que ese pavor y ese miedo no son necesaria y únicamente negativos, algo que nos empuje a huir o a acobardamos, sino que también son sentimientos deseables y agradables, capaces incluso de transportarnos hasta el máximo grado de éxtasis y embelesamiento. Entiendo que la percepción consciente y profunda, y la «elaboración», en el sentido freudiano, también contribuyen a dar la respuesta. Este es el mejor camino que conozco para la aceptación de nuestros poderes supremos y de cualquier componente de grandeza, bondad, sabiduría o talento que hayamos ocultado o evadido.

Una aclaración incidental útil para mí proviene del intento de comprender por qué las experiencias cumbre son normalmente breves y transitorias. La respuesta es cada vez más clara. ¡Sencillamente no tenemos fuerzas suficientes para soportar más! Es algo demasiado agotador y estremecedor. Los que viven momentos de éxtasis exclaman a menudo: «Es demasiado», «no puedo soportarlo» o «podría morir». Al recoger estas descripciones, pienso a veces: Si, podrían morir. Es imposible soportar por mucho tiempo una felicidad delirante. Nuestro organismo es demasiado débil para una gran dosis de grandeza, como tampoco soportaría orgasmos de una hora de duración, por ejemplo.

El término «experiencia cumbre» es más adecuado de lo que creí al principio. La emoción aguda ha de ser culminante y momentánea y debe dar paso a un estado de serenidad no extática, de felicidad más reposada, y a los placeres intrínsecos del conocimiento lúcido y contemplativo de los bienes supremos. La emoción culminante no puede perdurar, pero el conocimiento-del-Ser si puede.

¿No nos ayuda esto a entender nuestro complejo de Jonás? Responde, en parte, al miedo justificado a ser desgarrados, descontrolados, destrozados y desintegrados, e incluso a que la experiencia nos mate. Después de todo, las grandes emociones pueden de hecho abrumarnos. Creo que el miedo a entregarnos a una experiencia tal, miedo que nos recuerda todos los miedos paralelos que encontramos en la frigidez sexual, se comprende mejor si nos familiarizamos con la bibliografía de la psicodinámica y la psicología profunda, así como con la psicofisiología y la psicosomática clínica de las emociones.

Todavía he tropezado con otro proceso psicológico en mis exploraciones sobre el fracaso en la realización del yo. Esta evasión del crecimiento puede generarse a causa del miedo a la paranoia, algo que ya se ha dicho en un lenguaje más universal. Las leyendas prometeicas y fáusticas están presentes en prácticamente todas las culturas. Los griegos, por ejemplo, lo denominaron miedo a "hybris" [orgullo desmesurado, soberbia desmedida]. También se lo ha calificado de «orgullo pecaminoso», lo que es por cierto un problema humano permanente. Quien se dice: «Si, seré un gran filósofo, reescribiré a Platón y lo haré mejor» debe, tarde o temprano, quedar anonadado ante su propia ambición y arrogancia. Especialmente en sus momentos de debilidad se dirá: «¿Quién? ¿Yo?» y pensará que todo eso no es más que una loca fantasía o temerá incluso que sea un delirio. Al comparar el conocimiento que tiene de su yo íntimo, con todas sus debilidades, vacilaciones y defectos, con la imagen brillante, resplandeciente, perfecta y sin tacha que tiene de Platón, se sentirá presuntuoso y rimbombante. (De lo que no se percata es de que cuando Platón hacía examen de conciencia debió de sentirse consigo mismo de igual manera, pero continuó su camino a pesar de todo, superando sus dudas sobre sí mismo.)

Para algunos, esta evasión del crecimiento personal, estableciendo bajos niveles de aspiración, el miedo a hacer aquello que podemos hacer, la automutilación voluntaria, la seudoestupidez y la falsa modestia son, en realidad, defensas contra los delirios de grandeza, la arrogancia, el orgullo pecaminoso, la hybris. Los hay que son incapaces de conseguir una integración elegante de humildad y orgullo, imprescindible para el trabajo creativo. Para inventar o crear es necesario poseer la «arrogancia de la creatividad» que muchos investigadores han señalado. Pero si únicamente se tiene arrogancia sin humildad, entonces se es un paranoico. Debemos ser conscientes no sólo de las posibilidades divinas en nosotros, sino también de las limitaciones humanas existenciales. Hemos de ser capaces de reímos a la vez de nosotros mismos y de toda pretensión humana. Si encontramos divertido al gusano que intenta ser un dios, tal vez nos sea posible continuar en nuestro empeño y ser arrogantes sin temor a la paranoia o a que la desgracia se cierna sobre nosotros. Es una buena técnica.

Si se me permite, citaré otra técnica semejante que he visto practicar mejor que a nadie a Aldous Huxley, quien ciertamente era un gran hombre en el sentido que he estado precisando, un hombre que sabía aceptar sus talentos y usarlos al máximo, cosa que logró gracias a su perpetuo asombro ante lo interesante y fascinante que era todo, así como a su capacidad de maravillarse como un niño ante el carácter mágico de las cosas, exclamando con frecuencia: «Extraordinario, extraordinario!» Sabía contemplar el mundo con los ojos bien abiertos, con una desenfadada inocencia, con reverencia y fascinación, todo lo cual viene a ser una especie de confesión de pequeñez, una forma de humildad. Pero luego se entregaba con calma y sin miedo a las grandes tareas que se había impuesto.

Por último, remito al lector a un ensayo mío, importante en si mismo, aunque también como el primero en una posible serie. Su título, «La necesidad de conocer y el miedo al conocimiento», ilustra bien lo que quiero decir acerca de cada uno de los valores intrínsecos o últimos que he denominado Valores-del-Ser. Lo que intento decir es que estos valores últimos, que también considero como las necesidades supremas o metanecesidades, caen, como todas las necesidades básicas, dentro del esquema freudiano fundamental de impulso y defensa frente a éste. Por consiguiente, es ciertamente demostrable que necesitamos la verdad, que la amamos y buscamos. Sin embargo, es igualmente fácil demostrar que al mismo tiempo nos asusta conocer la verdad. Ciertas verdades, por ejemplo, automáticamente acarrean responsabilidades que pueden producir angustia. Un modo de eludir la responsabilidad y la angustia consiste, sencillamente, en evadir la conciencia de la verdad.

Preveo que descubriremos una dialéctica semejante para cada uno de los intrínsecos Valores-del-Ser, y he pensado vagamente escribir una serie de ensayos sobre, por ejemplo, «El amor a la belleza y nuestro desasosiego ante ella.» «Nuestra búsqueda de la excelencia y nuestra tendencia a destruirla», etc. Es evidente que estos contra-valores son más intensos en los neuróticos, pero me parece que todos debemos hacer las paces con estos impulsos negativos interiores a nosotros mismos. Mi impresión hasta ahora es que el mejor modo de lograrlo es transmutando la envidia, los celos, el presentimiento y la bajeza en admiración humilde, gratitud, aprecio, adoración e incluso reverencia mediante la percepción consciente y la elaboración. Este es el camino hacia los sentimientos de pequeñez, debilidad e indignidad, y hacia la aceptación de esos sentimientos en lugar de la necesidad de proteger, mediante el ataque una autoestima falsamente elevada.

Me parece obvio, una vez más, que la comprensión de este problema existencial básico debe ayudamos a incorporar los Valores del Ser, no sólo en otros sino también en nosotros mismos, contribuyendo así a solucionar el complejo de Jonás.
  
Maslow, Abraham (1971). La personalidad creadora. (9ª ed). Trillas: México.  2008. Pp. 58-65.
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Este es una sección entera de un capítulo del libro de Maslow llamado "la personalidad creadora" o con otro título, "la amplitud del potencial humano".


Para los que no conozcan quien fue Jonás: profeta bíblico que recibió una misión por parte de Dios de ir a predicar a una ciudad, pero decidió huir de dicha encomienda. Encontrándose en un barco y habiéndose desatado una tempestad, la tripulación decidió lanzar a Jonás al mar al enterarse que la tempestad era debido a que Jonás no asumía su destino. Jonás fue "tragado" por una ballena, en cuyo vientre estuvo por tres (3) días, reflexionando, hasta que tomó la decisión de sí atender al llamado (vocación) del Destino. (Ver Libro de Jonás en la Biblia).

Hay que diferenciar entre los diferentes núcleos de conciencia del Ser, tal como la Sabiduría espiritual de la antigüedad en las diferentes cultural y más recientemente la Psicología Transpersonal nos lo enseñan: el hombre, que es un "todo físico-químico-biológico-psicológico-social-cultural-ético-espiritual", posee diversos niveles de conciencia (inconsciente colectivo, inconsciente personal, subconsciente, sueño, semisueño, vigilia o conciencia ordinaria, supraconsciencia), y estructuralmente cuenta con diversos núcleos de conciencia: el yo inferior que "habita" en nuestra "infraconciencia", el yo psicológico o ego, propio del nivel de conciencia ordinario o de vigilia, y los núcleos de supraconciencia, clásicamente llamados "alma" (yo superior, ángel solar, etc.) y "espíritu" (atman, mónada, yo evolutivo o transcendental, etc.). Además de éstos, está el nivel divinidad de nuestro Ser, que es la versión holográfica de "Dios en nosotros". 

Lo anterior nos lleva a que haya que hacer la siguiente corrección a la "hybris" griega evocada por Maslow en este escrito: el sentimiento de temor ante lo tremebundo de Lo Sagrado proviene de nuestro ego, la "loca de la casa" como bien describieron Freud y Jung al ego por su pretensión de control total de sí y de su entorno, que no pasa de ser un control ilusorio. Pues bien, es el ego quien se siente desbordado por las "experiencias cumbres o pico" que Maslow describe, pasando a tomar el primer plano otros núcleos de conciencia nuestros luego de la "disolución temporal del ego" (pequeña muerte), núcleos como el "yo superior" o el "espíritu primordial" o el nivel Divinidad. Esto nos revela algo que los griegos desconocían: en cada uno de nosotros habita un núcleo divino o "proyección holográfica" de Dios, tal como Cristojesús nos lo digo: "¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois?" (Jn, 10:34) o "Yo dije: «Vosotros sois dioses, y todos sois hijos del Altísimo.»" (Salmos, 82:6). Siendo esto así, como se vive en estados no ordinarios de consciencia (oración, meditación, yoga, taichi, experiencias cumbres o de "flow", etc.) y como lo han descrito los psicólogos y psiquiatras transpersonales (Jung, Roberto Assagioli, Stanislav Grof, etc.), entonces la "hybris" es algo propio también de nuestro ego, quien sufre un proceso de "inflación" (Jung) o de delirio de grandeza, en vez de ocupar su lugar dentro de la "estructura multidimensional del Ser" y que sean otros núcleos de nuestra supraconciencia (Sri Aurobindo los llama sobremente y supermente) los que tomen la batuta y pasen a manifestar sus Virtudes, Dones y Valores-del-Ser superior nuestro.

Recordemos el acertado señalamiento que Maslow nos da en el escrito que acá transcribimos: ante las personas que manifiestan la grandeza de su Ser superior (virtudes de su Alma, dones o poderes de su espíritu), sean personas altamente virtuosas o geniales (en el plano científico, artístico, político o ético-social) o "personas autorrealizadas" (o autorrealizantes), iluminados, o que han alcanzado el "Estado de Despiertos", lo que tendemos a manifestar muchas veces (consciente o inconscientemente) son "contravalores" o "antivalores", como la envidia, el resentimiento, los celos, el odio, la minusvalía, la desesperanza, etc. Y hay culturas que son más propicias, considero, a manifestar colectivamente estos sentimientos o "bajas pasiones", como la nuestra, donde poco se cultiva y estimula la motivación al logro y a la excelencia, y se busca la aceptación a través de una cultura de "igualitarismo a ultranza". Estas bajas pasiones incluso se dan entre nuestros diferentes núcleos de consciencia: desde nuestro "yo inferior" o Sombra o desde nuestro ego sentimos envidia rencorosa u odio hacia nuestra misma grandeza (nuestro yo superior y nuestro yo evolutivo). Es importante concientizar estas bajas pasiones y buscar su "transmutación" o nuestra "liberación" de ellas, asumiendo nuestras "posibilidades divinas", la realidad sagrada de nuestro Yo Espiritual, con lo cual iremos más allá de la polaridad "hybris - impotencia" y autorrealizaremos nuestro Ser en nuestra vida cotidiana.


Wladimir Oropeza Hernández



martes, 24 de septiembre de 2013

La Mística desde la óptica del poeta venezolano Rafael Cadenas y su valor en psicoterapia y en educación

"El tema de la mística es el tema de la salud. ... Tenemos que recuperar el sentimiento de seguridad  ontológica... no por la vía falaz de la "teodicea" sino por la praxis de una superación de todo simbolismo. ... Lo místico es esta libertad vacía que arranca de la supresión de la anestesia del lenguaje. Y de la superación de todo metalenguaje. Súbitamente, lo real se hace real. ... Lo místico es post-lógico, no pre-lógico. Por consiguiente, tampoco se debe confundir lo místico con el "oceánico" inconsciente. Lo místico es lo real, inexpresable simbólicamente, allí donde todos nos damos la mano, más allá de los lenguajes, más allá del amor/odio. Lo místico es el mero acto de estar aquí, ahora, completo en sí mismo", dice Cadenas (2000). No se confunda esto último con el estar aquí -y-ahora gestáltico repetido por muchos, que resulta ser una banalización de la experiencia búdica de la cual Perls parece haberla vivido.

Y sigue el poeta, ya implacablemente: 
"Siempre me ha sorprendido cómo millones de personas pueden satisfacerse con el ritual religioso. En el cristianismo, con la misa, ... todo ese aburrimiento que muy poca significación real tiene. Todo es tan mecánico, y lo mecánico carece de vida. Por eso no puede tocar el alma.
Entre los fieles puede haber emoción, y la sentimos cuando está presente, pero ¿transfigura ella la vida? Esa emoción tiene valor, pero ¿es suficiente? Más importante sería una mayor conciencia en ellos sobre sí mismos -especialmente respecto a lo que Jung llamó la sombraque abriría el camino hacia mayores ahondamientos." (Cadenas, 2000)

Su declaración sobre la presencia del "Misterio de la vida y de lo sagrado" reverbera en ciertos recuerdos: contactos con la naturaleza, inmersión en la voluptuosidad y mar de sentimientos de la mujer amada, lectura de un poema que brinda una pizca, sarao de ecuaciones matemáticas que permiten vislumbrar la tremenda bella armonía que rige al Universo, alegría u orgasmo desbordante, ojos o palabras del hijo amado, etc., al expresar:

"Todo es misterio, aun lo que la ciencia conoce en detalle en su orgulloso penúltimo escalón." "Con la palabra "materia" se le da otro nombre al misterio." "Dios es un nombre que le damos al misterio, pero no hay modo de allegarse con nombres a lo innombrable." (Cadenas, 2000)

Esto puede dar lugar a muchas discusiones, como nos gusta a los occidentales, grandes razonadores y argumentadores, que desvirtuamos el legado de Sócrates y Platón con nuestras posturas sofísticas, por cierto. Ante esto la respuesta del poeta venezolano es contundente:



"¿Discutir para qué? Siempre es posible encontrar argumentos para defender esto o aquello. De lo que se trata y hay urgencia es de inquirir." "Afirmar el misterio no tiene mayor significación. De lo que se trata es de sentirlo y vivir bajo su gravitación magnética. ... La exploración resulta dolorosa. Sobre todo porque hay que admitir la verdad sobre nosotros mismos." (Cadenas, 2000). Gracias a Dios que no sólo resulta dolorosa, sino también extasiante: plétora de goces y sentimientos de magnitudes infinitas que desbordan al ego. 

Por eso el Buda fue sabio al defender una especia de empirismo: "Aceptad mis palabras sólo y después de haberlas comprobado vosotros mismos; no las aceptéis simplemente por la veneración que me profesáis", "vosotros mismos sois los que tenéis que hacer el esfuerzo, los Budas sólo indican el camino." (Marina, 2012) Pero seguimos en disertaciones intelectualizadas y verborreicas que no hacen camino ya.

Tomarse en serio esta experiencia última (la ultimidad, lo escatológico de nuestra existencia) puede resultar un asunto ligado a nuestra evolución y sobrevivencia. Pero las palabras de Cadenas sobre la forma "zombiesca" en la que vivimos la espiritualidad está muy enquistada y las instituciones occidentales no ayudan mucho al cambio. Y en la psicología seguimos sin escuchar a Maslow y a Jung. Este último comentó:

"La cuestión decisiva para los hombres es: ¿guarda relación con lo infinito o no? Esto es el criterio de la vida. ...Cuanto más insiste el hombre en  una falsa posesión y cuanto menos capta lo esencial, tanto más insatisfactoria es su vida. ...Cuando se comprende y siente que se está unido, ya en esta vida, al infinito, cambian los deseos y actitudes. ...También en la relación con los demás hombres es decisivo si en ellos se expresa lo infinito o no." (Jung, 2002)


"La aventura espiritual de nuestra época consiste en la entrega de la conciencia humana a lo indeterminado e indeterminable." "La religión es una relación con el valor supremo o más poderoso, sea éste positivo o negativo." (Jung, 1949)

"Todos [los que autorrealizan su Ser], de un modo u otro, dedican su vida a la búsqueda de los valores-del-Ser, los valores últimos..." (Maslow, 1990). ¿Cuáles valores son los que buscamos en nuestra vida cotidiana? ¿Cuáles les transmitimos a las nuevas generaciones?

Pero en psicoterapia lo transpersonal insiste en el logro de su reconocimiento: "En el estado alterado de conciencia la persona tiene más opciones de la que tiene en el estado de conciencia habitual. ...Lo que estás haciendo [al inducir un estado no ordinario de consciencia] es llevar a la persona a un espacio donde tiene más opciones. ...Entonces dispone súbitamente de infinitas posibilidades." (Bandler y Grinder, 2008)

Y esas prácticas milenarias retornan, envueltas en nuevos nombres (meditación = mindfulness, atención plena, etc.).

El poeta venezolano nos regresa a nuestra cotidiana y separatista vivencia de la realidad al expresar:

"Hoy no existe una relación, aparte de la biológica, con el cosmos. El alma no participa como el cuerpo en este contacto, y así, también el cuerpo deja de sentirlo. Sobreviene entonces un embotamiento que amenaza con destruirnos." (Cadenas, 2000). ¿Y es esa vivencia, ese contacto con el Fundamento de la Existencia, lo que requerimos rescatar para salir de este "egocentrismo anárquico", este amor al caos, al maltrato, al abandono y a la ignorancia (Barroso, 2007) que cultivamos los venezolanos, dentro de nuestras alegrías cotidianas? Porque si lo que hemos intentando hasta ahora no funciona, para no seguir con la locura, hay que intentar algo distinto.

Todo esto no significa volver a estados anteriores de dogmatismos, fundamentalismos, sectarismos, irracionalismos, sentimentalismos puramente devocionales, etc. Es uno de los temores más presentes y causantes de vergüenza en la actualidad: reconocerse cultivador de la dimensión espiritual, aunque no se abandone la razón y sí se reconozcan sus límites (Marina, 2012; Cadenas, 2000), para darle prioridad a potencias experienciales que nos habitan, al hombre, desde el principio de nuestra humanidad.

"No es la pretendida razón humana, con sus límites, la que conoce a Dios, sino es el espíritu de Dios en el hombre... es la autoconciencia de Dios la que se sabe a sí misma en el saber del hombre." (Hegel, 1970)

Hoy en día muchos físico cuánticos hacen aseveraciones que bordean o se adentran en la mística. Pareciera que hay científicos ávidos de contactar la Realidad Última. ¿Lograrán hacerlo? Pudiéramos estarlo presenciando, ¿es lo que experimentó Fritjof Capra y narró en "El Tao de la Física"? ¿Cuál será el destino de las religiones tal como la conocemos y practicamos todavía? ¿Una filosofía perenne y una psicología transpersonal podrá ser fuente de nuevas experiencias que se vayan haciendo colectivas? ¿Será la física cuántica la actual y experimentable metafísica? ¿Podremos, según la experiencia de Carlos Castaneda, relacionarnos con la Existencia sin mapas mentales y sin las divisiones separatistas que encubren sectarismos ideológicos? Dejemos estos puntos para otro artículo.

Por ahora, reconozcamos que entre nosotros existe un poeta venezolano que desde su vivencia y quehacer poético nos da pequeñas perlas que tienen color a sabiduría. Y preguntémonos qué le estamos enseñando a nuestros estudiantes y a nuestro hijos y si la forma de enseñanza de estos temas está arrojando resultados positivos. Se requiere una nueva forma de acercamiento y real vivencia de la espiritualidad, de nuestra conexión con la Vida, Lo Sagrado, el Cosmos, el Mundo y la Humanidad. O como me dijo Fray Beltrán, el papa Juan Pablo mencionó que "...hemos de tener un acercamiento místico a Lo Sagrado". Esto es parte de la solución a nuestras angustias existenciales. ¿Estaremos dispuesto a hacerlo?

Wladimir Oropeza H.
Bibliografía: 
  •     Bandler, R. y Grinder, J. (2008). De sapos a príncipes. Buenos Aires: Cuatro Vientos. P. 269.
  •      Barroso, M. (2007). Autoestima del venezolano. Democracia o marginalidad. (4ª ed). Caracas: Galac.
  •    Cadenas, Rafael (2000). Obra Entera. Poesía y prosa (1958-1995). México: FCE. Pp. 651-690.
  •      Hegel, G. (1970). Lecciones sobre las pruebas de la existencia de Dios. Madrid: Aguilar.
  •      Jung, C.G. (2002). Recuerdos, sueños, pensamientos. (4ª ed). Barcelona: Seix Barral. Pp. 380-381.
  •    Jung, C.G. (1949). Psicología y religión. Barcelona: Paidós. Pp. 31, 168.
  •   Marina, José Antonio (2012). Dictamen sobre Dios. (3ª ed). Barcelona: Anagrama. Pp. 56.
  •   Maslow, Abraham. (1990). La personalidad creadora. (4ª ed). Barcelona: Kairós. Pp. 69-70.

sábado, 8 de diciembre de 2012

SOBRE LA DIVINA INOCENCIA Y LA PELIGROSIDAD DE LA ESENCIA DE LA POESÍA

Sentencias del poeta Hölderlin sobre la Poesía (Heidegger, 1994):

I.            Hacer poesía: “Esta tarea, de todas la más inocente.”

II.            Para este fin se dio al Hombre el más peligroso de los bienes: el lenguaje, para que dé testimonio de lo que él es.”

III.            Muchas cosas ha experimentado el Hombre;
A muchas celestiales ha dado ya nombre
Desde que somos Palabra-en-diálogo
Y podemos los unos oír a los otros.”

IV.            Ponen los Poetas el fundamento de lo permanente.”

V.            Lleno está de méritos el Hombre; mas no por ellos sino por la Poesía hace de esta tierra su morada.”



Comenta Heidegger la cita Nº IV diciendo: “La Palabra del poeta es fundación no tan sólo en el sentido de donación libérrima, sino a la vez en el de firme fundamentación de nuestra realidad de verdad sobre su fundamento.” “…Comprender la esencia de la Poesía: que es la Poesía fundación del Ser por la palabra de nuestra boca…”

Respecto a la cita Nº V dice: “Que la realidad de verdad del hombre es, en su fondo, “poética”. Por poesía estamos ahora, con todo, entendiendo ese nombrar fundador de Dioses y fundador también de la esencia de las cosas.” “No es la Poesía simple y adventicio adorno de la realidad de verdad, ni transitoria exaltación espiritual, entusiasmo o entretenimiento. La Poesía es el fundamento y soporte de la historia; no una simple manifestación cultural, menos aún “expresión” del “alma de una cultura”.” “El fundamento de nuestra realidad de verdad es el diálogo, por ser éste el acontecimiento histórico por el que viene al ser el lenguaje. Mas el lenguaje primogénito es la Poesía, por ser fundación del Ser.”

En relación con la cita Nº II: “…¿Es en realidad de verdad la Poesía la más peligrosa de las obras?” Dice Heidegger: “El Poeta está expuesto a los rayos de Dios. De esto nos habla aquel poema [de Hölderlin] que es preciso reconocer como la más pura poesía de la esencia de la Poesía… Y en la última estrofa dice:”
Derecho es nuestro, de los poetas, de vosotros
los poetas, bajo las tormentas de Dios afincarnos,
desnuda la cabeza;
para así con nuestras manos, con nuestras
propias manos robar al Padre sus rayos;
robárnoslo a Él mismo;
y envuelto en cantos,
entregarlo al Pueblo, cual celeste regalo.

Y remata Heidegger: “En la Poesía … se recoge el Hombre al fundamento y fondo de su realidad de verdad” [Dasein, su Ser-determinado; su Sí-mismo, agrego yo]. “Así lo reconoce Pantea…”

[…] ser cada uno Uno mismo:
eso es la vida.

“Mas por otra parte el vocabulario poético no llega a poseer su fuerza denominativa si los Dioses mismos no nos ponen en trance de palabra. ¿Cómo hablan los Dioses?”

[…] por signos;
que desde antiguo tal es la palabra de los Dioses.

“El decir del Poeta es un sorprender estos signos para significarlos, amplificándolos, a su Pueblo.” “Así” [citando a Hölderlin]

[…] al encuentro de las tormentas
vuela audaz, cual águila, el Espíritu,
prediciendo el destino a sus dioses venideros.

“La fundación del Ser está vinculada a los signos de los Dioses. Y a la vez el vocabulario poético es tan sólo la explanación de la “voz del Pueblo”, que este nombre da Hölderlin a las leyendas por las que un Pueblo está haciendo memoria de su pertenencia al ente en su conjunto. Mas con frecuencia enmudece esta voz, y extenuada en sí misma calla; y, sobre todo, no puede de por sí sola hablar con propiedad, que para esto necesita de intérpretes de su voz.”
[Cita a Hölderlin ya finalizando]

Y sin duda,
buenas son las leyendas; pues son memorial del Altísimo;
con todo hace falta Uno que interprete las sagradas.

“Y así está la esencia de la Poesía urdida con las interconvergentes e interdivergentes leyes de los signos de los dioses y de la voz del pueblo. El poeta mismo se tiene entre aquellos, los Dioses, y éste, el Pueblo. Y es un proscrito, adscrito a este “entre”: los Dioses por un extremo y los hombres por otro. Empero, sólo y primariamente en este “entre” se decide quién es el Hombre y dónde afincará su realidad de verdad. “Poéticamente es como el hombre hace de esta tierra su morada”.
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Baste por el día de hoy estos comentarios, y yo agrego algunas remembranzas y reflexiones: Y si el decir bien-y-bellamente de los mitos no es más ni menos que declaración poética de la irrupción de Lo Divino [en sus diferentes manifestaciones o niveles del Ser] en la vida humana… Ya que ésta es la esencia del mito y que, además, es Poesía [divinidad empalabrada], entonces, ¿no es la Poesía, como desde hace tiempo lo venía sospechando, actividad mística, inocentemente desplegada, con la inocencia del Ser o del Espíritu que declara su sempiterna Esencia y manifestación en el Mundo, y que por ello es la más peligrosa al revelar el Ser del Hombre e invitarlo a que asuma su dioseidad, despertando a su Sí-mismo y a su vinculación primigenia con Lo Divino?

Los dioses nos hablan por signos, dijo el poeta. ¿Nuestra percepción está graduada para captar esos signos? Antes, entre los griegos de los tiempos de esos grandes hombres como fueron Sócrates, Platón, Aristóteles…, se consideraba el quehacer poético una suerte de manía o estado de trance, de locura divina, que luego llamaríamos experiencia mística. Y Platón, no en vano, nos dejó por escrito:

A)     Los mayores bienes nos vienen mediante la locura o manía, naturalmente por la dada cual don divino” (Fedro, 244b)
B)      “… Buscar en todas las cosas el eidos divino, a fin de adquirir vida bienaventurada en lo que nuestra naturaleza lo soporte.” (Timeo, 69a)

Rafael Cadenas nos regala una aclaratoria por parte de Salvador Pániker sobre la necesidad imperiosa de la mística, que es la siguiente:

“Nos concierne lo místico porque no podemos seguir con la desbocada agresividad del hombre desarraigado de su origen, del animal exclusivamente simbólico. Terroristas, ideólogos, fanáticos de todo pelaje, son el síntoma de este déficit de mística que genera la ansiedad propia del animal exclusivamente simbólico. El tema de la mística es el tema de la salud
…Lo místico es lo real, inexpresable simbólicamente, allí donde todos nos damos la mano, más allá de los lenguajes, más allá del amor/odio. Lo místico es el mero acto de estar aquí, ahora, completo en sí mismo, deshecho ese perpetuo tic que tenemos de ir a buscar la realidad en otra parte: proyectos, planes, o nostalgias.”

¡Lástima que para Ser políticos o esotras profesiones que tienen tanto impacto en la planificación de lo social, no se requiera el cultivo de la poesía como se ha caracterizado acá en sus pretensiones primeras o últimas! ¿Qué político o ideólogo estaría dispuesto a asumir hasta las últimas consecuencias de su Esencia, entre ellas la patencia de la Luz y las tinieblas que lo habitan, y al Pueblo mismo?

En sus comentarios a los comentarios de Heidegger, García Bacca termina diciendo: “Poetizar es nombrar una palabra para el oficio de hablar del Ser, inventarle a un vulgar y físico sonido el oficio de hablar del Ser”. Por ende, poetizar [que no es sólo componer versos] es actividad metafísica y antropológicamente liberadora que busca develar la emergencia suprasimbólica de la Autoconciencia del Espíritu del Hombre y del Mundo, que nos desnuda de los condicionamientos socioculturales y revela nuestra Esencia, esa Realidad extrasimbólica nuestra donde todos somos Uno y podemos Ser-nos más allá de ese círculo de amor/odio en el que, consciente o inconscientemente, estamos anudados como sujetos y como Pueblo.

Wladimir Oropeza Hernández

Bibliografía:

  • Cadenas, R. (1998). Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística. (2ª ed). Caracas: Fondo Editorial de Humanidades y Educación, UCV.
  • Heidegger, M. (1994). Hólderlin y la esencia de la poesía. Barcelona: Anthropos. Traducción y comentarios de Juan David García Bacca.
  • Platón (1980). Obras completas. (12 tomos). Caracas: Coedición de la Presidencia de la República y la Universidad Central de Venezuela. Traducción, prólogo, notas y clave hermenéutica de Juan David García Bacca.

domingo, 24 de junio de 2012

¿Que por qué no pertenezco a alguna religión?


¿Que por qué no pertenezco a alguna religión?

Wladimir Oropeza

Esa división entre sexualidad y espiritualidad (que conlleva a renunciar al sexo), entre espiritualidad y mundo (renunciando a este último y a las interrelaciones humanas), entre espiritualidad y placeres (que implica renuncia a la dimensión sensual por considerarla pecaminosa o distractora) etc., ya no tiene sentido e incluso es dañino para la evolución espiritualintegral. Por eso no puedo adscribirme a las religiones y sus planteos de vida caducos y seguir sus divisiones y polarizaciones (esta religión es la única, y las demás son falsas, por ejemplo).
 ·  · Guardar · 20 de junio a la(s) 8:11 · 
    • Wladimir Oropeza He encontrado valiosas verdades en Cristo, en el Pistis Sophia no reconocido por la iglesia católica, en Buda, en la sabiduría de Sri Krishna Avatar, en el taoísmo de Lao Tse, en la doctrina sufi del misticismo musulmán... Y después me encuentro ese exquisito condensado que es "El Juego Cósmico" de Stanislav Grof. La Divinidad en su Infinitud, tiene tantas variopintas formas de manifestarse en nosotros y en lavida!
      20 de junio a la(s) 8:17 ·  · 3
    • Rosa Morrone Cada religión tiene elementos que aportan al espiritu. Todas son valiosas. El fanatismo religioso es, en realidad, la mas peligrosa de las doctrinas.
      20 de junio a la(s) 10:05 ·  · 1
    • Ruth De La Hoz Particularmente creo en Dios y pertenezco a una congregación religiosa, que no ha mermado para nada mi libertad personal, ni mi sexualidad, creo que la convicción es un soporte que no permite sentirse reprimido, porque lo que haces o dejas de hacer tú mismo lo crees, como dice Morrone el fanatismo es perjudicial y eso escapa a la religión en si misma , depende de la estructura de personalidad del "creyente" Dios les bendiga.-
      20 de junio a la(s) 10:24 ·  · 2
    • Charlotte Alagna Buen día, Creo que la historia es muestra de las atrocidades que las religiones han causado en el mundo, siento que se ha tergiversado y manipulado su fin último y se han utilizado como herramienta para el anclaje en estructuras mentales que se alejan de la libertad de conciencia.
      Partiendo del argumento de la Profesora Ruth, sería interesante preguntarnos ¿qué hace que la estructura de personalidad del creyente sea de esa manera y no de otra? y si existe alguna relación entre esas estructuras de personalidad y la religión a la que está adscrito.
      20 de junio a la(s) 11:03 ·  · 3
    • Ruth De La Hoz Para una creyente lo importante es la relación con Dios y no una religión, la religión o congregación representa un plano subordinado donde personas nos reunimos porque compartimos una misma creencia, lo que la religión haya hecho a través de la historia no tiene nada que ver con la relación con Dios, al igual las atrocidades que se han cometido en régimenes comunistas distan mucho de lo que en su época por ejemplo Marx juzgó como justicia social, para un ateo es difícil entender la separación relación con Dios y religión. En cuanto a la estructura de personalidad juega un papel importante si se da el caso de una persona con rasgos paranoides, narcisitas, partiendo de ellos expresará sus creencias llegando incluso hasta el fanatismo, esto tampoco tiene nada que ver con LA RELACIÓN QUE SE ESTABLECE CON DIOS, EN MI CASO ES EN LO QUE CREO, LO EXPONGO , Y NO INTENTO PARA NADA CONVENCER, MI PROCESO DE CONVERSIÓN FUE UNA EXPERIENCIA PERSONALÍSIMA.
      20 de junio a la(s) 11:13 ·  · 3
    • Radames Piñero Comparto totalmente el comentario tuyo Wladimir, y coincido mucho con casi todos los expuestos aqui, creo si que no solo los ateos no entienden la separación entre Dios y Religion, pues muchos religiosos tampoco la entienden, me he topado con muchos que me preguntan que religión practico y al decirle que ninguna me preguntan "porque eres ateo?".
      20 de junio a la(s) 11:38 ·  · 2
    • Ruth De La Hoz Al referirme que un ateo no entiende la relación con Dios y la religión, parto de lo que he encontrado en mi vida de creyente y de los propios labios de los ateos,ninguna de las premisas aqui expuestas a mi manera de ver son generalizables, al leerlas parten de que conozco a alguien, la visión de la religión desde procesos históricos y ciertos con bastante de ideología, en fin solo puedo decir que creo en Dios más allá de cualquier religión.
      20 de junio a la(s) 11:46 ·  · 1
    • Charlotte Alagna Si todas las experiencias son personales. Sólo intento comprender un poco a través de las reflexiones emitidas en este espacio sin ánimos de incomodar. Considero que las religiones han creado por así decirlo una personalidad y esa personalidad suplanta la verdadera personalidad de quien se adscribe a ellas. Del mismo modo ocurre con las ideologías o dogmas, éstas se ancla en la estructura mental del creyente. Comparto que nada tienen que ver con la relación con dios ni la religión, ni la iglesia, mucho menos las ideologías.
      20 de junio a la(s) 11:55 ·  · 2
    • Radames Piñero Estoy de acuerdo en que todas las religiones ayudan a crear valores morales y espirituales en muchas personas que lo necesitan, pero en mi caso personal y de muchos otros, como comenta Wladimir, se converten en barreras y "peajes" innecesarios que solo alejan de la espiritualidad, tal es el caso que se comenta sobre la estigmatización pecaminosa del sexo, del dinero, del roce social y de muchas otras cualidades de nuestra vida diaria que al fin y al cabo, fueron creadas por Dios para "retarnos" positivamente a crecer espiritualmente venciendo las tentaciones que ellos establecen y usandolos para el bien personal y de los demas. Por eso mi concepto personal sobre las religiones, aunque suena duro, es que son "instituciones creadas por el hombre, para explotar el nombre de Dios". Si se está caro en que somos hijos de Dios y por ende nuestra relación con EL puede ser directa y sin "normas preestablecidas", rituales especiales o demás condiciones inventadas por otro hijo de Dios, llegamos a la conclusión de que no necesitamos religiones para lograr nuestro crecimiento espiritual
      20 de junio a la(s) 12:03 ·  · 2
    • Ruth De La Hoz Es obvio que los procesos de conversión generan cambios en la personalidad y no son todos malos; estudios serios en torno a la cura de la fármacodependencias en instituciones cristianas y seculares el índice de recuperación es mucho más elevado de las instituciones cristianas, ( ejemplo hogares vida nueva) los médicos especialistas en dolor neuropático han incluído en sus terapias la oración, hay uno muy famoso (debo el nombre) que tiene como ejes de tratamiento: fisioterapia, alimentación y oración y el Dr. no es cristiano, los pasos de adictos, alcohólicos anónimos, dependencientes emocionales reposan en principios cristianos, y son aceptados como cura o tratamiento por personas no creyentes, en fin pudiese enumerar las fortalezas de una relación con Dios y cambios positivos en la personalidad, creo, que no se puede una centrar solo en los casos negativos tales como los fanáticos religiosos.-
      20 de junio a la(s) 12:05 ·  · 3
    • Ruth De La Hoz debe decir:en las instituciones cristianas.- dependientes.-
    • Elcira Martínez Chacón Muy válida tu postura, hermanito de Luz!...Aplaudo tu postura...La fragmentación existente en todo es lo que nos divide en el Ser, en el Hacer, en el Pensar y en el Sentir..Seamos más íntegros e integrales...y así nuestro ser espiritual será más libre y auténtico!...Te Abrazo con el Corazón!
      20 de junio a la(s) 18:46 ·  · 2
    • Wladimir Oropeza Guao!!! Qué rico sarao de pareceres y sentires!!
      En primer lugar quiero expresarles mi agrado y agradecimiento con todos sus aportes. En segundo lugar quiero dar la bienvenida a un amigo que me apoyó en un momento de mi vida a abrirme hacia nuevos espacios de aspiraciones e interrelaciones evolutivas:Radames Piñero! Un abrazo!
      Hablando desde mi experiencia personal (pleonasmo): Yo también dejé de pertenecer a las instituciones religiosas cuando, por la expansión de mi mente producto de mi búsqueda, sentí-y-evidencié que me imponían gríngolas y alimentaban el componente sectarista de mi personalidad (y el de todos los demás), que tuve que concientizar y soltar como lastre,sobre todo cuando con la meditación evidencié la verdad contenida (en diferentes grados y matices) en todos los panteones de todas las religiones existentes. Me di cuenta que hasta entonces estaba operando polarizadamente con la razón, la cual era incapaz de poder captar verdades suprarracionales por su propia naturaleza y mecanismo y que tenía que funcionar de manera más integrada, incorporando la intuición y otros aspectos de mi Ser. Soy racional y un cerebro izquierdo desarrollado, pero no soy sólo eso.
      ¿Qué hay agrupaciones espirituales donde no se siguen las pautas ya superadas de las religiones? ¡Gracias a Dios sí! Y por ello continuo donde estoy. La evolución establece nuevos esquemas, y la superación de los viejos modelos de espiritualidad o conexión con Lo Divino o Lo Sagrado, sea como se le manifieste a cada quien: No hay una forma privilegiada o única, aunque terminemos luego reconociendo que para este mundo el Amor es una experiencia nuclear. Y el amor rompe barreras e integra lo dividido.
      El jueves a la(s) 7:18 · 
    • Wladimir Oropeza Han hecho comentarios que creo es importante profundizar, pero tal vez no pueda hacerlo con todos. Comentaré un poco sobre la relación personalidad-religiosidad-institución:

      Hay una aspiración desde hace muchos siglos de parte de varios seres de ejercer un dominio sobre el resto de los hombres. Y se han valido de los aportes espirituales de grandes seres (como Cristo, Buda, etc.) para crear instituciones que manipulan las luces por ellos traídas para la evolución, distorsionando sus doctrinas y buscando que nuestras mentes o almas no vayan más allá de esta matrix psicocultural establecida. Y una táctica excelente es: "Divide y vencerás". Y dividieron a los hombres interna y externamente: internamente al poner sus diversas partes en relación antagónica (el sexo contra el espíritu, el sexo contra el amor, la virtud contra los defectos, etc.) y externamente mediante el aprovechamiento del componente sectarista de nuestro ego al crear multiplicidad de religiones y doctrinas que se erigían, no como un punto de vista mas dentro de la poliédrica realidad,sino como única depositaria de la Verdad. El resto en este sentido es historia ya vivida y conocida por aquellos que han superado estas polaridades. Pero hay muchos que siguen en este estado, como lo podemos ver en nuestro país, e incluso universidades (la visión positivistas de las ciencias vs las posturas emergentes-sistémicas). Tal fue el triunfo de esta división en la historia que el rechazo a lo religioso, producto de algunos de los efectos de lo medieval (dogmatismos, monarquías, guerras santas...), implicó hasta la fecha que todo lo que pinte a espiritualidad es negado ipso facto. En mi mundo de la psicología, por ejemplo, no se reconoce a la corriente de la Psicología Transpersonal que incorpora lo espiritual, por considerársele anticientífico. Y sé que en parte es cierto, no es validable científicamente, pero no por ello deja de ser verdad. No se han enterado de la existencia de un tremendo matemático, Kurt Godell, quien demostró que dentro de todo sistema o teoría está la imposibilidad de demostrar todas las verdades: siempre habrán verdades que no serán demostrables por ella.
      El jueves a la(s) 7:36 ·  · 2
    • Wladimir Oropeza Ahora, enfocando el punto personalidad-religiosidad-institución desde otra arista, a quien considero -de todo lo que he estudiado, reflexionado y experienciado hasta ahora-, que ha mostrado con mucha Luz los componentes energéticos-psicológicos-ideológicos (y por ende psicoculturales) del sectarismo doctrinal (sea en religión, política, del cientificismo,etc.) es Wilhem Reich y su concepto de "coraza caracterológica" (en los que vemos claramente los elementos acá mencionados por Ruth y los demás: rasgos paranoides, obsesivos, psicopáticos, esquizoides, sadomasoquistas, etc, que no son más que efectos de la estructura caracterológica). Para mí, ¡ojo!, evidenció muy bien la relación entre todas las barreras energético-musculares y psicológicas, producto de la impotencia orgásmica, y cómo eso se correlaciona con la creación de patrones de personalidad disfuncionales que después son caldo de cultivo de los diferentes sectarismo religiosos y políticos (como ocurrió en el facismo y nazismo o en toda corriente de postura facista en el fondo, aunque muchas se vendan como socialista o social-cristiana o social-demócratas). Luego vendrá Alexander Lowen y le pondrá etiquetas a esos diversos tipos de personalidad disfuncionales que padecemos. Por ello fue genial (hay que reconocerlo) para el logro del primer objetivo mencionado arriba, establecer en muchas de las religiones como una contradicción la lucha entre sexualidad y espiritualidad. ¡Dios es El Supremo Orgasmo que dinamiza la Creación con su ritmo de expansión-contracción!
      Pero nuestra sociedad y cultura sigue alimentando estas contradicciones!
      El jueves a la(s) 7:56 ·  · 1
    • Radames Piñero Es extraordinario poder nutrirse de un grupo de personas de luz con tanto crecimiento y claridad de pensamiento, debo decir que es lo mejor que he tomado del facebook, los admiro y respeto a todos y gracias por sus aleccionadores comentarios. Gracias Wladimir Oropeza por tus comentarios, veo que has crecido muchisimo desde los tiempos en que comenzamos nuestra amistad y me complace sobradamente.
      El jueves a la(s) 10:04 ·  · 3
    • Charlotte Alagna Gracias a todos por cada reflexión. Wladimir Oropeza, te recomiendo guardes estos escritos. Quién sabe si algún día se convierten en una gran obra. Tendrías en mí un apoyo para tal fin. Que tengan un hermoso día y que la alegría de vivir los acompañe.
      El jueves a la(s) 13:26 ·  · 2
    • Wladimir Oropeza Gracias Radames Piñero, amigo mio! Consecuencias de aquello a lo que me empuja mi Ser a través de mis talentos y pasión por la sabiduría y el aprendizaje. Y tú jugaste un papel importante en la transición hacia la experiencia del multinivel y el probar el sistema de capacitación de Futura. Me complace contar con tu amistad y saberte presente, aunque sea virtualmente.
      Gracias Charlotte Alagna, querida neocompañera en las lides del crecimiento vital-espiritual! Diste en el clavo de uno de mis sueños y uno de mis deudas para conmigo: escribir un libro. Por ahora seguiré tu consejo aprovechando la invención de la inclusión de guardar, y continuar escribiendo en mis dos blogs: El Pensadero Wladimiriano, y el de Psicología Transcendental.
    • Wladimir Oropeza Gracias Charlotte Alagna! Los incluiré en mis blogs: El Pensadero Wladimiriano o en el de Psicología Transcendental. Gracias por tus deseos y que Dios te los multiplique (o los multipliques tú!).
    • Iris Mancilla-Gabriel Me gusta mucho tu analisis....lamentablemente en la parte sur de los estados unidos la religion es parte integral de la comunidad......Algunas veces cuando expreso que no estoy ligada a ninguna iglesia automaticamente te excluyen de cualquier grupo........Hay una constante de invitarte a diferentes iglesias.....tratando de salvarte de un pecado celestial.......como dices....las gringoles no dejan a las personas fanaticas pensar....mi respuesta es que el creador ...el universo me dio una inteligencia que puedo usar para sacar conclusiones y lograr un nivel mas humanistico......y no basado en un libro que todos se rigen y no piensan (igual a meditar).....
      El jueves a la(s) 21:24 ·M · 1
    • Wladimir Oropeza Bien dicho Iris Mancilla-Gabriel! Dios al generar nuestro Espíritu-Luz (nivel divinidad del Ser donde sí somos semejante a ÉL) inevitablemente le (nos) hizo contar con el potencial de una mente intuitiva y una mente concreta o racional, así como la capacidad para generar estados de supermente (Sri Aurobindo). Ambas debemos desarrollarla como parte de la realización de nuestro Ser. El pensar y discriminar entre lo que nos conviene o no para nuestra felicidad y evolución forma parte de sus funciones.
      El Viernes a la(s) 6:44 · Editado · 
    • Wladimir Oropeza Quiero agregar, Iris Mancilla-Gabriel, el cuidado que hay que tener respecto al colectivo y a las masas o a lo que tenemos en general de hombre-masa, individual y colectivamente (La rebelión de las masas, de Ortega y Gasset): las masas se contentan con ser como son, con lo alcanzado u obtenido en su mínima cuantía y calidad, y no soportan, consciente o inconscientemente, que otros se diferencien, y menos que sobresalgas y les haga sentir sus pequeñeces en su modo de vida, en su forma de pensar o en su calidad moral. Eso es lo que te acontece al distinguirte por allá de los otros, y fue muy bien descrito por Ayn Rand en su excelente novela "La rebelión de Atlas", que describe perfectamente a la sociedad gringa y a la venezolana actual, en cuanto al predominio de la cultura y la moral de los saqueadores vs los creadores y productores. Recomiendo mucho la lectura de esta novela-filosófica, aunque no comparta su postura ateísta, pero sus planteamientos son geniales y te llevan a despertar del aspecto sombrío y antievolutivo de las ideologías colectivistas y demagógicas, como la que padecemos acá en Venezuela, y en Argentina también (¿la has leído Marcela López?).
    • Marcela López Es excelente la rebelion de Atlas por su calidad literaria y sobre todo el analisis descriptivo de la sociedad actual; la posibilidad de crear un nuevo estado desde las infinitas capacidades del ser humano despierto,en conciencia,creatividad,voluntad y en unidad.Es realmente recomendable
      El Viernes a la(s) 13:30 · M · 2